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¿Qué es una alarma simulada?

Alarma simulada

Una instalación de alarma simulada es, en realidad, una alarma falsa que no detecta intrusiones ni transmite señales de ningún tipo. El objetivo de quienes instalan dispositivos simulados de alarma es fingir que el inmueble en cuestión está protegido por un sistema de seguridad completo cuando, en realidad, no es así. Las alarmas simuladas se componen de distintas piezas que imitan los diferentes dispositivos de una alarma o sistema de seguridad. Al estar formada por dispositivos falsos que no funcionan, el único cometido de una alarma simulada es ejercer un efecto disuasorio sobre los ladrones y que estos desistan en su intención de robar en el inmueble.

Sin embargo, la mayoría de los ladrones son capaces de distinguir fácilmente las alarmas reales de las alarmas simuladas. Así, las alarmas falsas pueden generar un efecto contrario al deseado, ya que los ladrones identifican la vivienda o el negocio como inmuebles desprotegidos y, por lo tanto, los fijan como objetivos prioritarios de robo. Además, cabe destacar que no es legal instalar algunos elementos que emulen los de las alarmas reales; las placas disuasorias de las principales empresas, por ejemplo, no se pueden instalar si no se ha contratado el servicio de la empresa en cuestión.

Ventajas

  • Muy económico y de instalación libre: únicamente se paga el coste de las piezas falsas de la alarma.

Inconvenientes

  • Nivel de seguridad nulo: su única función es disuadir a los intrusos. Es imposible detectar a un ladrón con una alarma simulada, que no tiene sensores reales ni comunicación de ningún tipo.
  • Efecto imprevisible: los ladrones distinguen con facilidad una instalación falsa de seguridad, por lo que las alarmas simuladas pueden tener el efecto contrario al deseado y atraer a los delincuentes, que reconocen el inmueble como objetivo desprotegido.
  • Sin conexión: no envía ni recibe señales de alarma.